Antes de empezar a hablar del uso de las palabras, creo que debo hacer unas precisiones sobre las palabras de poder
Son uno de los instrumentos mas poderosos de los que dispone el ser humano para ampliar su conciencia, concentrar su energía y apoyar su esfuerzo para conseguir una meta
No todos los desarmadores sirven para todos los tornillos, cada palabra de poder puede ser funcional y eficaz solo para ciertas metas o contenidos, no necesariamente para otros.
Puede ser eficaz para cierto contenido o meta en un tiempo, y en otros no, para algunas personas puede funcionar en ciertos momentos y circunstancias, nunca en todos los tiempos, todas las personas, todas las circunstancias.
Los interesados se darán cuenta que después de un tiempo deben ser desechadas o reemplazadas, y mas raramente, renovadas
Porque nos hacemos inmunes a la energía de esa palabra, y la edad puede influir; lo que deseamos de los instrumentos de poder es su efectividad, y debemos realizar otra vez el compromiso de cargarlas, en otro plano. Si nosotros tenemos una palabra de poder cargada al nivel 5, y hemos pasado al nivel 6, esa palabra debe ser recargada.
Supongamos que ya tenemos una palabra de poder; como decíamos, el nombre de una persona por ejemplo.
Si la llamamos solo por ese nombre cuando pase algo especial, la palabra tendrá mas peso.
Pero el peso no importa, importan los actos, dar duración al modo de vida.
Decir palabras de poder y luego estupideces, las corrompe. La coherencia y el ritmo toman su propio impulso, porque las palabras sencillas toman poder cuando reflejan la duración de un modo de vida. Si las palabras no tienen ese respaldo, son palabras inútiles de gentes vacías, y nunca serán otra cosa. Jamás. Usar palabras que expresen sentimientos cuando no lo sientes es el mayor error, que quita tanto poder que los culpables se sienten débiles. Cada palabra espera una acción, y si no cumplimos la acción de la palabra, ambas se rebelan y hacen sufrir.
Por eso, debe tenerse cuidado con lo que se dice. No puedo entrar en detalles, pero decir una palabra provoca cambios orgánicos, instantáneos, y esos cambios son perfectamente notables. Si el cuerpo dice una cosa, las palabras otra, y el cerebro una tercera, perderemos todo nuestro poder en luchas internas.
Es necesario darle duración al modo de vida, o las palabras a veces nos darán poder y a veces nos destruirán. Debe uno ser fiel a su propio destino, porque solo así se estará preparado para enfrentarlo adecuadamente.
Como dijera Nietzche, palabra mas o menos, "Para conseguir resultados realmente potentes deben usarse las armas sobre uno mismo".
Así que es tiempo de dejar de hablar y empezar a hacer, ustedes disculpen.